No cumplir con esta regla puede generar riesgos importantes para la empresa y las personas involucradas, como:
Riesgos aduaneros
- Aprehensión y decomiso de la mercancía por parte de la DIAN.
- Sanciones económicas y procesos administrativos.
- Retrasos operativos que afectan la continuidad del negocio.
Riesgos cambiarios
- Infracciones al régimen cambiario por no canalizar correctamente las operaciones de comercio exterior.
- Investigaciones y sanciones por parte de las autoridades.
Riesgos reputacionales y de cumplimiento (OEA)
- Afectación de la imagen y credibilidad de la empresa.
- Mayor nivel de exposición y fiscalización por parte de entes de control.
- Riesgo sobre la certificación como Operador Económico Autorizado (OEA), lo que puede implicar observaciones, suspensión de beneficios o incluso su pérdida, con impacto en la operación.
Por eso, toda mercancía de carácter comercial debe ingresarse únicamente por los procedimientos formales de importación, cumpliendo la normativa aduanera, tributaria y cambiaria. Así protegemos a la empresa y aseguramos una operación en regla.



